lunes, agosto 03, 2009

Con el albino que sería hombre muerto si vuelve a África

MARTÍN MUCHA
Moszi Abdala mira con sus ojos azul cielo despigmentados. Observa el día radiante. Siente en su piel sin melanina el sol. Es fuego. Tiene manchas oscuras por toda su nívea epidermis. Observa la carretera. Lleva una camiseta en la que se lee Africa Live, en letras naranjas fosforescentes. Está en un centro de refugiados en Canarias [no desvelamos el lugar exacto para protegerle]. El 29 de marzo llegó a Tenerife en una patera y, al día siguiente, era noticia de portada. Su historia dio la vuelta al mundo. Un negro albino pedía asilo por temor a morir, porque su cuerpo es cotizado para rituales de brujería. Los coches pasan cerca de él en la carretera empinada. Disminuyen su velocidad ante su presencia. Un niño de cinco años le mira desde un vehículo. Apoya las dos manos en el cristal. Y aprieta su nariz contra la ventanilla. Esa reacción genera su presencia.

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