domingo, noviembre 01, 2009

Siembra vientos y recoge...

Hubo un tiempo en que nadie quería manchar sus manos con la tierra dura en el tajo. En esta Andalucía y Córdoba cuyo sector primario es tan vital como el aire que respira, los agricultores se acogían al cupo de extranjeros, cuando no a las colas descontroladas y sin papeles que se amontonaban en los cortijos, para sacar la cosecha adelante. Había hambre, no había papeles, no había mano de obra local, que prefería el ladrillo, la hostelería o los paseos con el todoterreno por el pueblo en una singular reforma agraria -lejos de la de Manaute y su «amotillo»-. La aceituna , el ajo o la naranja la recogían los rumanos, subsaharianos, marroquíes, sudamericanos y algunos nativos que optaban por el complemento. La manzana o la uva en Francia la practicaban unos cuantos nostálgicos.

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