
AINHOA DE LAS HERAS | BILBAO
Andrei, un ucraniano de 41 años, compara su situación con la de «una avioneta que cae en picado» y, cuando está a punto de estrellarse contra el suelo, remonta el vuelo a baja altura. Él logró salvarse «de acabar en la calle» gracias a que un buen día se encontró en el centro de acogida para personas sin techo Lagun Artean (Entre Amigos) de Deusto.
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