La Provincia.es - ÁNGEL TRISTÁN PIMIENTA
La historia de la avalancha de cayucos en Tenerife es sobre todo una historia de solidaridad, con una gran moraleja. Una vez más se ha hecho verdad el sabio proverbio del Eclesiastés: quien tira una piedra a lo alto, encima le cae. Lo reconocen los propios tinerfeños, algunos de ellos sinceramente avergonzados por los delirios y el racismo subyacente de cierto presunto líder de opinión.
Etiopía 2018- dos semanas..
Hace 6 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario