
GINÉS DONAIRE - Jaén
Son casi las dos de la tarde y el albergue de temporeros de Jaén capital cierra sus puertas hasta la noche tras servir unas 200 comidas a otros tantos inmigrantes ateridos por el temporal que azota la provincia. Empiezan a caer copos de nieve y Mohamed, Kalid, Sofí, El Hasam o Abdel se aprestan a recoger cartones y ramas para encender una hoguera con la que poder combatir el frío -apenas un grado- hasta la hora de la cena. Otros prefieren calentarse jugando un partidillo de fútbol y otros, simplemente, callejean por la ciudad.
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