El Mundo. MARCOS FERREIRO desde Darfur
El sábado pasado alguien nos debió echar mal de ojo. Primero cayó sobre Tawila la madre de todas las tormentas. El viento, el agua y la arena destrozaron la mitad de nuestro hospital, tumbando techumbres, tiendas y vallas. Horas después, ya pasada la medianoche, cuando la calma volvía al pueblo, cuatro hombres armados entraron en nuestra casa, golpearon a un guarda y asaltaron la caja fuerte. Tocaba pagar los salarios del personal nacional, con lo que pillaron un buen pellizco. También se llevaron un teléfono satélite, un móvil, una linterna y un destornillador. Qué triste, asaltar una casa para robar un destornillador y una linterna. A punto estuvieron de llevarse también los zapatos de Carlos, el logista, pero tras probárselos los dejaron tirados por el suelo. Les quedarían pequeños, o no serían suficientemente chulos, a saber.
Etiopía 2018- dos semanas..
Hace 6 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario