
ANTONIO BAQUERO - BARCELONA
La mayoría no salen del barrio y limitan su relación "exterior" al contacto con los maestros y los médicos. Aunque apenas se las vea, en Catalunya cada vez hay más mujeres paquistanís. Y pensar que todas son sumisas campesinas es un error: muchas dominan el inglés, trabajan y quieren ir a la universidad. Por primera vez, hablan y se dejan retratar.
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