
BEATRIZ LLEDÓ | ALICANTE
Un goteo constante de pequeñas embarcaciones salpica las costas valencianas desde hace dos años. No más de una decena de inmigrantes a bordo de cada una de ellas copan la atención de la Policía y la Guardia Civil. La sospecha de las fuerzas de seguridad es clara: las mafias africanas están utilizando pateras como señuelos para desviar la atención policial e introducir de este modo alijos de droga en la Comunitat Valenciana.
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